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Personas han perdido la vida
Personas resultaron heridas
Personas desaparecidas
Estructuras colapsadas
Antes de que muchas ayudas lleguen, las parroquias, los sacerdotes, las religiosas y las comunidades ya están acompañando a quienes más lo necesitan. Allí encuentran un lugar donde ser acogidos, una palabra de consuelo, una mano que ayuda y una esperanza que permanece.
Por eso, en Ayuda a la Iglesia que sufre(ACN), seguiremos en contacto permanente con los obispos de las diócesis afectadas para identificar las necesidades más urgentes y responder allí donde la ayuda sea más necesaria.
La ayuda de emergencia llegará a través de la Iglesia, para que pueda seguir acompañando a las familias afectadas y siendo ese primer refugio para quienes hoy atraviesan esta difícil situación.
Dos respuestas concretas para que la ayuda llegue a comunidades aisladas y a las diócesis afectadas.
Apoyo para el traslado fluvial y terrestre de ayuda humanitaria hacia las comunidades afectadas por el terremoto.
Apoyo de emergencia para atender las necesidades más urgentes de las comunidades acompañadas por la Iglesia.
Nuestra respuesta de emergencia se está concentrando especialmente en tres zonas:
La Diócesis de Quibdó acompaña a comunidades profundamente afectadas por el terremoto y sus consecuencias.
Muy cerca del epicentro, la Diócesis de Istmina-Tadó enfrenta importantes daños materiales y continúa acompañando a sus comunidades.
La Iglesia también permanece junto a las comunidades afectadas en Buenaventura, brindando acompañamiento y respuesta pastoral.
En estas diócesis, la Iglesia no se ha ido. Incluso cuando sus propios espacios han sufrido daños, sacerdotes, religiosas y comunidades continúan saliendo al encuentro de quienes necesitan ayuda.
En varios lugares, las cubiertas de los templos han colapsado por completo, también las casas parroquiales han sufrido graves daños.
Pero los hombres y mujeres de la Iglesia siguen ahí.
Han salido de entre los escombros para estar al lado de su gente, para escuchar el llanto de quienes lo han perdido todo, para ofrecer una palabra de consuelo, para tender una mano, porque la misión de la Iglesia no se detiene cuando la tierra tiembla.
La Iglesia permanece.
Y hoy necesita de nosotros para seguir permaneciendo junto a las familias afectadas.
Cada donativo puede ayudar a fortalecer la respuesta de la Iglesia en las comunidades más afectadas. Los recursos recaudados serán destinados a las diócesis de Quibdó, Istmina-Tadó y Buenaventura, para que puedan canalizarlos hacia los lugares y personas que más los necesitan. Tu ayuda puede llegar donde más hace falta.
Un equipo de ACN se está desplazando hacia las poblaciones afectadas para encontrarse con las comunidades, escuchar sus testimonios de primera mano y conocer sus necesidades más urgentes.
"Gracias por querernos tanto".
Padre Harold Romaña, ecónomo de la Diócesis de Quibdó
Asi lo expresó cuando supo que iríamos a visitarlos en medio de esta tragedia
En Ayuda a la Iglesia que sufre estamos atentos a las necesidades que surjan en las comunidades afectadas. A medida que se identifiquen las necesidades más urgentes y se coordinen las respuestas necesarias, ACN podrá hacer llegar ayuda de emergencia a través de la Iglesia, fortaleciendo la labor de sacerdotes, religiosas y comunidades que acompañan a las personas afectadas.
Apoyar a las comunidades que permanecen cerca de las personas afectadas.
Contribuir a atender necesidades urgentes allí donde sea posible hacerlo a través de la Iglesia.
Ayudar a que la misión pastoral de la Iglesia pueda continuar incluso en medio de la emergencia.
En estas primeras horas, unámonos en oración por Colombia.
“Señor, acompaña a Colombia en este momento de dolor. Protege a quienes han sido afectados por este terremoto, fortalece a las familias y concede esperanza a quienes hoy enfrentan la incertidumbre.
Amén.”
Hoy Colombia necesita solidaridad, oración y esperanza. Ayúdanos a fortalecer la misión de la Iglesia para que pueda seguir acompañando a quienes más lo necesitan.