Un fuerte terremoto sacudió Colombia este 10 de agosto.Mientras evaluamos las necesidades junto a los obispos de las diócesis afectadas, la Iglesia ya acompaña a las comunidades como su primer refugio.
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La Iglesia ya está allí.

Cuando ocurre una emergencia, la Iglesia es uno de los primeros lugares donde las personas encuentran refugio, consuelo y esperanza. Mientras las autoridades continúan evaluando los daños, parroquias, sacerdotes y religiosas ya acompañan a las familias afectadas. En ACN trabajamos directamente con los obispos de las diócesis afectadas para identificar las necesidades más urgentes y llevar ayuda de emergencia a través de la Iglesia.

7,4

Magnitud del sismo

7:34 a. m.

Hora del terremoto

96 km

Profundidad aproximada

Chocó

Zona del epicentro

El impacto se siente en diferentes regiones de Colombia

Desde el epicentro en Chocó hasta ciudades del Eje Cafetero y el Valle del Cauca, diferentes comunidades han reportado afectaciones. Los equipos de emergencia continúan evaluando la situación.

CHOCÓ

Epicentro del sismo y daños reportados en Quibdó.

RISARALDA

Pereira registra importantes afectaciones en edificaciones.

CALDAS

Manizales reporta daños en construcciones y en la Catedral.

VALLE DEL CAUCA

Cali reporta estructuras colapsadas y personas atrapadas.

TOLIMA

Se han reportado afectaciones en edificaciones de Ibagué.

CUNDINAMARCA

Se reportaron afectaciones estructurales en siete municipios.

Cuando todo tiembla, la Iglesia se queda.

Antes de que muchas ayudas lleguen, las parroquias, los sacerdotes, las religiosas y las comunidades ya están acompañando a quienes más lo necesitan. Allí encuentran un lugar donde ser acogidos, una palabra de consuelo, una mano que ayuda y una esperanza que permanece.

Por eso, en Ayuda a la Iglesia que sufre(ACN), seguiremos en contacto permanente con los obispos de las diócesis afectadas para identificar las necesidades más urgentes y responder allí donde la ayuda sea más necesaria.

La ayuda de emergencia llegará a través de la Iglesia, para que pueda seguir acompañando a las familias afectadas y siendo ese primer refugio para quienes hoy atraviesan esta difícil situación.

La Iglesia siempre es el primer refugio.

Uno de los primeros reportes recibidos por ACN proviene de Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, en cuya diócesis se encuentra el municipio de San José del Palmar, muy cerca del epicentro del sismo.

El obispo informó que, hasta el momento, no se reportan pérdidas humanas en esa zona, aunque sí se han registrado daños materiales, entre ellos afectaciones en varios templos. También señaló que las comunicaciones con otras diócesis, como Quibdó, siguen siendo difíciles, por lo que la Iglesia continúa evaluando el verdadero alcance de la emergencia.

Queremos fortalecer la respuesta de la Iglesia

En Ayuda a la Iglesia que sufre estamos atentos a las necesidades que surjan en las comunidades afectadas. A medida que se identifiquen las necesidades más urgentes y se coordinen las respuestas necesarias, ACN podrá hacer llegar ayuda de emergencia a través de la Iglesia, fortaleciendo la labor de sacerdotes, religiosas y comunidades que acompañan a las personas afectadas.

ACOMPAÑAR

Apoyar a las comunidades que permanecen cerca de las personas afectadas.

RESPONDER

Contribuir a atender necesidades urgentes allí donde sea posible hacerlo a través de la Iglesia.

SOSTENER

Ayudar a que la misión pastoral de la Iglesia pueda continuar incluso en medio de la emergencia.

También puedes ayudar con tu oración

En estas primeras horas, unámonos en oración por Colombia.

  • Ora por quienes han resultado heridos.
  • Ora por las familias afectadas.
  • Ora por quienes han perdido su hogar.
  • Ora por los sacerdotes, religiosas y voluntarios que acompañan a sus comunidades.

«Señor, acompaña a Colombia en este momento de dolor. Protege a quienes han sido afectados por este terremoto, fortalece a las familias y concede esperanza a quienes hoy enfrentan la incertidumbre.

Amén.»

Cuando la tierra tiembla, la Iglesia permanece.

Hoy Colombia necesita solidaridad, oración y esperanza. Ayúdanos a fortalecer la misión de la Iglesia para que pueda seguir acompañando a quienes más lo necesitan.