We faced problems while connecting to the server or receiving data from the server. Please wait for a few seconds and try again.
If the problem persists, then check your internet connectivity. If all other sites open fine, then please contact the administrator of this website with the following information.
TextStatus: undefined
HTTP Error: undefined
Some error has occured.
No es solo una imagen. Es un recordatorio visible de una realidad invisible: el fuego de Dios que habita en ti y que nunca se apaga. Cada vez que lo veas, podrás recordar: que no estás solo, que el Espíritu Santo te guía, y que tu vida tiene una misión.
Hoy, en muchas partes del mundo, ese fuego necesita ser sostenido.
Sacerdotes que celebran la Eucaristía en medio del peligro.
Religiosas que consuelan en medio del dolor.
Catequistas que anuncian el Evangelio sin recursos.
Tu donación permite que el fuego del Espíritu Santo siga vivo en ellos.
Y al recibir este signo, no solo fortaleces tu fe…
también te conviertes en instrumento para que ese mismo fuego llegue a quienes más lo necesitan.
El Espíritu Santo actúa a través de sus dones, que son luz para el camino y fuerza para el alma:
Para ver la vida con los ojos de Dios
Para comprender su voluntad
Para tomar decisiones en el bien
Para permanecer firmes en la prueba
Para reconocer la presencia de Dios
Para vivir como hijos amados
Para amar con reverencia y fidelidad
Estos dones no son lejanos. Son una gracia viva que Dios quiere regalarte cada día.
Cuando tú ayudas, el Espíritu Santo llega donde más se necesita.
Este signo del Espíritu Santo ha sido elaborado con especial cuidado, buscando transmitir belleza, profundidad y sentido espiritual.
Cada detalle ha sido pensado para ayudarte a contemplar y vivir la presencia del Espíritu Santo en tu vida cotidiana.
Este signo del Espíritu Santo no es solo un objeto, es una invitación a abrir el corazón cada día a su presencia. Puedes integrarlo en tu vida cotidiana como un punto de encuentro con Dios, donde la oración se haga más cercana y constante.
Puedes colocarlo:
Como centro de oración durante Pascua, recordando que Él habita en tu hogar.
Para encomendar decisiones y esfuerzos a su guía.
Como signo de paz antes de descansar y al despertar.
Donde puedas detenerte unos minutos y dejar que Dios hable.
Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un rayo de tu luz.
Ven, padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.
Consolador perfecto,
dulce huésped del alma,
suave alivio.
En el trabajo, descanso;
en el ardor, frescura;
en el llanto, consuelo.
Oh, luz santísima,
llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles.
Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea bueno.
Lava lo que está manchado,
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.
Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está torcido.
Concede a tus fieles,
que en ti confían,
tus siete sagrados dones.
Dales el mérito de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la alegría eterna. Amén.
Hoy puedes dejar que el Espíritu Santo actúe a través de ti.
Haz tu donación y recibe este signo como recordatorio de que tu fe se convierte en esperanza para quienes más lo necesitan.