En lugares remotos y heridos por la pobreza o la violencia, los catequistas mantienen viva la luz del Evangelio. Con tu donación fortaleces su misión y llevas esperanza a comunidades que dependen de su entrega. Allí donde ellos llegan con fe, tú puedes llegar con amor.
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En lugares remotos y heridos por la pobreza o la violencia, los catequistas mantienen viva la luz del Evangelio. Con tu donación fortaleces su misión y llevas esperanza a comunidades que dependen de su entrega. Allí donde ellos llegan con fe, tú puedes llegar con amor.
En los lugares donde la Iglesia tiene muchas dificultades para llegar —selvas impenetrables, montañas remotas, aldeas golpeadas por la pobreza o la violencia— hay hombres y mujeres que mantienen viva la fe. Son los catequistas: servidores silenciosos que anuncian a Cristo, acompañan a sus comunidades y sostienen la esperanza donde casi nadie más puede hacerse presente.
Mientras los sacerdotes solo pueden visitar algunas zonas dos o tres veces al año, ellos permanecen. Bautizan a quienes se preparan, enseñan a rezar a los niños, visitan enfermos, preparan a las familias para los sacramentos, acompañan a perseguidos, animan comunidades enteras… y, muchas veces, arriesgan su vida por ello.
Sin catequistas, miles de comunidades quedarían en silencio.
Con tu ayuda pueden seguir llevando el Evangelio a los más pobres y olvidados.
Los catequistas son el corazón de muchas comunidades, pero viven con enormes dificultades. Hoy necesitan con urgencia:
Muchas veces sirven sin haber recibido cursos formales, pero están sedientos de aprender para evangelizar mejor.
Algunos caminan horas entre ríos, montañas o caminos peligrosos para poder enseñar y acompañar.
Biblias, catecismos, cuadernos, velas, material litúrgico… elementos básicos que muchas veces no están a su alcance.
La mayoría no tiene un ingreso digno. Sostenerlos es sostener a toda una comunidad.
Catequistas que evangelizan en contextos de persecución, pobreza extrema o violencia necesitan apoyo constante.
Conoce el impacto real de tu apoyo a través de estas historias de catequistas alrededor del mundo
Descubre cómo los catequistas llevan esperanza a las comunidades más necesitadas
Estos son algunos ejemplos del impacto que puedes tener:
Entregas material básico de catequesis para una comunidad.
Contribuyes a la formación pastoral de un catequista.
Ayudas al transporte y desplazamiento de estos misioneros.
Sostienes por un mes a un catequista que acompaña comunidades remotas.
Aseguras que su misión no se detenga.
Tu aporte, grande o pequeño, los sostiene a ellos… y a toda la Iglesia que depende de su voz.
Considera ser un benefactor mensual y asegura su misión todo el año
Los donativos se destinan a los proyectos analizados y aprobados por ACN, y previamente avalados por el Obispo local o el superior de la congregación donde ha surgido la necesidad y la petición de ayuda. El rigor, la profesionalidad, la transparencia, la eficacia y la eficiencia son valores de obligado cumplimiento en la gestión de las necesidades y las ayudas dirigidas a los beneficiarios de Ayuda a la Iglesia que Sufre.