La beatificación del patriarca Hoyek (1843-1931) será celebrada por la Iglesia maronita el próximo 25 de julio en suelo libanés, destacando la figura del artífice del Gran Líbano y fundador de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia, varios de cuyos proyectos cuentan con el apoyo de la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN). Miles de fieles se reunirán en Dimane, sede de verano del patriarcado maronita, para conmemorar este acontecimiento histórico en honor a quien fuera fundador de la congregación en 1895 y patriarca maronita de 1898 a 1931. Hoyek sigue siendo una de las figuras más destacadas en la historia contemporánea del país.
Legado unificador y la beatificación del patriarca Hoyek
Defensor de la creación del Estado del Gran Líbano en la Conferencia de Paz de París en 1919, el patriarca fue también un hombre de oración, profundamente devoto del Santísimo Sacramento, del Sagrado Corazón de Jesús y de la Virgen María. De esta vida interior extrajo la fuerza de su compromiso pastoral, social y político. Su amor por el Líbano iba más allá de cualquier pertenencia a un rito específico o una comunidad religiosa; en vida era conocido no únicamente como el patriarca maronita, sino como «el Patriarca del Líbano», y buscó el bien de todo el país, aspecto especialmente llamativo en una nación con 18 confesiones religiosas oficiales (12 cristianas, 4 musulmanas, una drusa y una judía).
La visión de un Líbano unido que tenía el patriarca encuentra una especial resonancia en el milagro reconocido para su causa, dado que la persona cuya milagrosa curación fue certificada pertenecía a la comunidad drusa. Para la hermana Noura Khoury-Hanna, secretaria general de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia, este signo recuerda el núcleo de su legado:
“Defendió la libertad y la dignidad de toda persona, independientemente de su pertenencia religiosa. Una vez más, nos recuerda que la paternidad de Dios nos convierte en hermanas y hermanos, en una verdadera familia”.
Educar para dar a conocer a Cristo
Ciento treinta años después de su fundación, las 170 religiosas pertenecientes a la congregación, junto con sus cinco novicias, continúan la obra de su fundador en un Líbano profundamente golpeado por las dificultades, al servicio de las familias, los jóvenes y las parroquias. Actualmente gestionan en el país 26 escuelas ubicadas en regiones periféricas y desfavorecidas, además de dos orfanatos, un hospital y una residencia de ancianos, manteniendo asimismo presencia internacional en Siria, Australia, Estados Unidos y Canadá.
Convencido de que el futuro del Líbano residía en la educación, el patriarca Hoyek no la concebía como una simple transmisión de conocimientos, escribiendo a sus religiosas que «educar es una forma de dar a conocer a Jesús y que sea amado». «La educación es un medio. La santidad es el objetivo», señala la hermana Noura a ACN. Sin embargo, esta misión es puesta a prueba por las crisis que impiden que muchas familias puedan pagar las tasas escolares de sus hijos:
«En el Líbano, frente a las crisis devastadoras y a las guerras, luchamos cada día sobre el terreno para mantener abiertas nuestras escuelas, proporcionar ayuda material y médica de emergencia a las familias vulnerables y preservar la esperanza cristiana en la tierra de nuestros antepasados».
«Nuestra congregación encuentra en organizaciones cristianas de ayuda, como ACN, un apoyo fraternal que va mucho más allá de la ayuda material, preservando activamente la presencia cristiana y reavivando la fe en el Líbano y en la región».
Un mensaje de fe y Providencia divina
En un país marcado por sucesivas crisis, esta beatificación recuerda que la santidad puede convertirse en una fuente de esperanza para todo un pueblo. Con la mirada puesta en la celebración, a la que asistirán representantes de ACN en el Líbano, la hermana Noura dirigió un mensaje especial a los benefactores de la fundación pontificia. Haciéndose eco de las palabras de san Juan Pablo II, quien definió al Líbano como un mensaje de convivencia y libertad, expresó:
«El mensaje del Líbano es una vez más un mensaje de esperanza: ‘Dios provee’. A pesar de todas las dificultades y guerras que atraviesa Líbano, Dios permanece presente, Dios provee y nuestra confianza descansa en la Providencia divina».
«Os agradecemos de todo corazón vuestro apoyo pasado y presente, que contribuye a la resiliencia de nuestra misión y a permanecer en la tierra de nuestros antepasados, la tierra de los cedros y la tierra de Hoyek, Charbel, Rafca, Hardini y una multitud de santos”.