Asesinato de sacerdote en México ha consternado a la comunidad eclesial tras confirmarse la muerte a tiros del padre Román de la Cruz el pasado martes 15 de septiembre en una región remota del país. El presbítero, quien desde 2024 ejercía como párroco de la comunidad de Santa Cruz en Huejutla y coordinaba la Comisión Diocesana de Pastoral Profética, atendía a una pequeña comunidad en un territorio donde operan bandas criminales que se disputan las rutas del tráfico ilícito de combustible. Su cadáver fue abandonado al borde de una carretera junto a un mensaje amenazante cuyo contenido exacto no ha sido revelado.
Ante estos lamentables hechos, la Conferencia Episcopal Mexicana remitió un comunicado a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) expresando su indignación y postura oficial:
«Expresamos nuestra indignación y tristeza por este crimen y exigimos a las autoridades una investigación exhaustiva que esclarezca este nuevo episodio de violencia extrema contra la Iglesia en el país norteamericano».
Según reportes del Centro Católico Multimedial, la Fiscalía General de la República ya inició las averiguaciones correspondientes sobre el caso.
Exigencia de justicia ante la violencia persistente
Por su parte, la diócesis de Huejutla también emitió una declaración para condenar el crimen. Su obispo, Mons. José Acosta Beltrán, hizo un llamado urgente ante el deterioro de las condiciones de seguridad en el territorio nacional:
«Llamamos la atención sobre la alarmante situación de violencia que vive México, pidiendo que se haga justicia y que ni este caso ni los demás crímenes que han afectado al país queden impunes».
Diversas zonas del territorio mexicano continúan bajo niveles alarmantes de delincuencia, donde la Iglesia católica no ha sido ajena a ataques, extorsiones e incluso asesinatos dirigidos a sus ministros por parte de cárteles de la droga y del crimen organizado que operan en las rutas de tráfico.
Contexto de la Iglesia en el Informe sobre Libertad Religiosa de ACN
El panorama de inseguridad para los agentes pastorales en la región fue analizado minuciosamente en el Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo publicado por ACN. Dicho documento encuadra el asesinato de sacerdote en México dentro de un fenómeno regional de violencia que abarca a varios países de América Latina y el Caribe:
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Líderes religiosos víctimas de homicidio: Entre 2023 y 2024, al menos 13 líderes religiosos fueron asesinados en México, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras.
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Misioneros y laicos caídos: Un total de 16 misioneros y laicos perdieron la vida en contextos pastorales en Ecuador, Haití, Honduras y México durante el mismo periodo, sumándose el deceso de otros nueve laicos en México a comienzos de 2025.
Aunque no en todos los episodios se comprueba un móvil explícito de odio a la fe, el informe de la fundación ACN subraya las graves condiciones de vulnerabilidad del ministerio eclesial:
«Los líderes religiosos ocupan un lugar significativo dentro de sus comunidades y su influencia los convierte en objetivos de ataques e intimidaciones. Lo mismo ocurre con quienes se atreven a criticar a regímenes autoritarios. Son percibidos como una amenaza y pueden ser objeto de reprisales».
Asimismo, ACN registró la prevalencia de «cobros de piso» y extorsiones dirigidas a parroquias y sacerdotes bajo el pretexto de garantizar supuesta protección frente a grupos delictivos rivales.