La labor de los catequistas en Etiopía es el eje central de la vida espiritual en el vicariato apostólico de Hawassa, un territorio de 118,000 kilómetros cuadrados que equivale a un tercio de la superficie de Alemania. Debido a la enorme extensión y al difícil acceso a muchos pueblos, la presencia de estos líderes laicos es vital para mantener viva la fe en comunidades donde los sacerdotes solo pueden acudir ocasionalmente.
El rol vital de los catequistas en Etiopía
Con solo 20 parroquias para una superficie tan vasta, la Santa Misa suele celebrarse apenas cada dos semanas. En los periodos intermedios, cada capilla cuenta con un catequista encargado de guiar la oración, instruir a niños y adultos, y celebrar servicios litúrgicos.
«Los catequistas desempeñan un papel esencial en la proclamación de la fe y el acompañamiento de los fieles. A menudo, y con el permiso del obispo, pueden incluso administrar la Sagrada Comunión».
Desafíos y formación en el Centro Dongora
A pesar de su compromiso, muchos de estos líderes carecen de la preparación suficiente en áreas de teología, pedagogía y pastoral. Existe, además, la preocupación de que los jóvenes se alejen hacia diversas sectas activas en la región si no cuentan con un acompañamiento sólido y arraigado en la fe.
Para responder a esta necesidad, 300 catequistas participarán en un curso intensivo de formación continua en el Centro Catequístico de Dongora. El costo por participante es de aproximadamente 58 euros, sumando un total de 17,500 euros para todo el grupo. La fundación ACN ha recibido el llamado del obispo para cubrir este monto, asegurando que miles de fieles se beneficien de un mejor acompañamiento espiritual.