La Iglesia Católica en Nigeria ha incrementado su presión pública sobre el Gobierno en los últimos días tras una nueva oleada de ataques en las regiones norte y central del país, los cuales han dejado cientos de muertos y un alarmante número de secuestrados. Diversas organizaciones católicas y diócesis exigen el despliegue urgente de personal militar y policial para frenar el derramamiento de sangre y la criminalidad que dominan amplias zonas de la nación.
Masacre en Woro y el impacto en civiles
El pasado 3 de febrero, más de 160 personas fueron masacradas en Woro, estado de Kwara. La mayoría de las víctimas eran musulmanas, asesinadas por militantes yihadistas por negarse a abrazar su visión extremista del islam. Este hecho se suma a múltiples incidentes violentos registrados en las primeras semanas de 2026.
Ante esta situación, la Secretaría Católica de Nigeria (CSN) publicó un comunicado el 7 de febrero denunciando la «implacable ola de asesinatos y secuestros».
«La carnicería recurrente se ha convertido en una mancha en la conciencia de nuestra nación. ¿Cómo se puede justificar que, fuera de una guerra, más de 160 civiles inocentes fueran masacrados en un solo ataque coordinado en Woro? […] Esto no es ‘inestabilidad’, sino una masacre permitida por el silencio y una traición al derecho de todo nigeriano a vivir en paz».
Tierras de cultivo: de sustento a zonas de muerte
Las provincias eclesiásticas de Kaduna, Abuja y Jos, que representan a más de 20 diócesis, emitieron un llamamiento conjunto señalando que el miedo y la incertidumbre han paralizado a las comunidades agrícolas.
«Las tierras de cultivo destinadas a sostener la vida se han convertido cada vez más en lugares de peligro, obligando a muchos agricultores a abandonar sus medios de vida y, por tanto, empeorando el hambre y la pobreza».
Persecución a la Iglesia y peticiones al Gobierno
La inseguridad ha afectado directamente al clero. Recientemente, el padre Nathaniel Asuwaye fue secuestrado en la diócesis de Kafanchan junto a ocho laicos, en un ataque donde murieron tres personas. Este evento sigue al secuestro del padre Emanuel Ezema en diciembre de 2025.
Mons. Bulus Yohanna, obispo de Kontagora, ha solicitado formalmente la instalación de una base militar equipada en la región para neutralizar a los grupos armados. Por su parte, la CSN exige al Gobierno identificar y procesar a los patrocinadores del terrorismo, sin importar su estatus político o religioso.
Solidaridad internacional
La gravedad de los hechos llevó al Papa León XIV a condenar la violencia durante su oración del Ángelus en Roma, expresando su cercanía con las víctimas y exhortando a las autoridades a garantizar la protección de cada ciudadano.
La fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) mantiene a Nigeria como un país prioritario y hace un llamado a sus benefactores para seguir rezando por la paz y la justicia en la región.