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Nuevo patriarca caldeo dice a los cristianos iraquíes: «Vuestra presencia es una misión»

Nuevo patriarca caldeo

El nuevo patriarca caldeo de la Iglesia católica caldea fue entronizado oficialmente el viernes 29 de mayo, durante una solemne ceremonia en la catedral de san José, en Bagdad, Irak. A la ceremonia de entronización del patriarca Pablo III Nona, elegido por el santo sínodo de la Iglesia caldea —la mayor Iglesia cristiana de Irak y una de las 23 Iglesias orientales en plena comunión con Roma—, asistieron líderes de otras Iglesias cristianas, representantes del Vaticano y autoridades del Gobierno iraquí. Dirigiéndose a los presentes, el Patriarca no ocultó la difícil realidad que ha llevado a muchos cristianos iraquíes a abandonar el país en las últimas décadas.

La misión encomendada por el nuevo patriarca caldeo

El líder eclesial afirmó que tanto quienes permanecen en Irak como los de la diáspora tienen una importante misión. En una homilía escrita compartida con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), destacó el valor de la permanencia institucional y espiritual en la región:

«La existencia y continuidad de nuestra Iglesia caldea en Oriente, y especialmente en Irak, son esenciales y fundamentales para nuestra perseverancia como Iglesia y como pueblo antiguo con una historia y civilización profundamente arraigadas».

A su vez, dirigiéndose a quienes se han marchado en busca de seguridad y estabilidad, les indicó que deben considerar su presencia en esas tierras como una misión, siendo enviados para reafirmar la importancia y la fuerza de la fe en sociedades que están demasiado cerca de perderla. El patriarca Pablo III Nona conoce de primera mano ambas realidades , ya que hasta 2014 fue arzobispo de Mosul, teniendo que huir junto con toda la comunidad cristiana cuando la región fue invadida por el Estado Islámico , para posteriormente pasar varios años atendiendo espiritualmente a la diáspora caldea en Australia.

La fundación ACN colaboró estrechamente con Mons. Nona cuando era arzobispo en Mosul y ha continuado trabajando intensamente con la Iglesia caldea a lo largo de los últimos años para ayudarla a sostenerse en los momentos más difíciles de la historia en Irak. Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN, felicitó al nuevo patriarca señalando en su misiva:

La elección “debe ser sin duda una fuente de esperanza y fortaleza para los fieles caldeos, quienes a lo largo de la historia de su Iglesia han sido tan a menudo llamados a dar testimonio de su fe cristiana en tiempos de persecución y sufrimiento”.

La fe frente al miedo

Hablando con los líderes de las otras Iglesias cristianas en Irak que asistían a su entronización, el Patriarca manifestó que «la existencia de iglesias con tradiciones diferentes es una riqueza y no una deficiencia. Nuestra fe es una, y nuestro testimonio también debe ser uno”. Asimismo, rindió homenaje a quienes han guiado a la Iglesia caldea durante algunos de los años más difíciles de su historia moderna, agradeciendo a su predecesor, el cardenal Louis Raphael Sako, por décadas de servicio y liderazgo, y reconociendo la dedicación de obispos, sacerdotes, monjes y religiosas que han acompañado a los fieles durante la guerra, la persecución, el desplazamiento y el exilio.

Tomando como lema guía «No temas, basta que tengas fe», llamó a todos los fieles a resistir los efectos paralizantes del miedo y a aferrarse a la fe. Explicó que el miedo en sus comienzos suele ser una reacción natural y necesaria, pero el problema radica en rendirse a él sin discernimiento ni resistencia, advirtiendo que esto puede conducir a un “proceso de cierre interior”.

«La verdadera forma de afrontar el miedo no es negarlo, sino transformarlo en un punto de encuentro con Dios. Esto ocurre cuando digo: ‘Sí, tengo miedo, pero a pesar de eso, elijo confiar’. Aquí el corazón comienza a abrirse de nuevo».

Dirigiéndose directamente a sus fieles, el Patriarca instó: «no dejéis que el miedo escriba el capítulo final de vuestra historia, la fe es la última palabra”. Concluyó reafirmando su compromiso: «Inicio mi misión como patriarca y padre de nuestra Iglesia caldea con confianza, a pesar de la presencia del miedo; con fe, a pesar de nuestro conocimiento de los desafíos; y con apertura a todos, a pesar de las tentaciones de retirada y cierre».

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