La violencia en Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria, ha disminuido tras la retirada de las fuerzas de la coalición liderada por kurdos que ocupaban dos barrios, desafiando a las fuerzas gubernamentales. ACN se ha comprometido a apoyar la reconstrucción de viviendas y ayudar a la comunidad cristiana a rehacer su vida tras los recientes combates. Aunque ninguna de las partes en conflicto tenía problemas directos con la comunidad cristiana, muchas familias han perdido sus casas y pertenencias en medio de los enfrentamientos. Marielle Boutros, quien dirige la oficina de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) en Beirut y cubre Siria y Líbano, explica la magnitud de los daños:
«Muchas casas cristianas fueron quemadas o sufrieron daños de otro tipo. Estamos trabajando en las cifras, pero puedo decir que tenemos unas 25 casas completamente destruidas y unas 350 que han sufrido daños leves, medianos o mayores. La Iglesia está evaluando los daños ahora para ver cómo ayudar a los cristianos a volver a sus casas y reconstruir». ACN ya está iniciando varios proyectos para reparar los daños y reconstruir lo afectado, trabajando en coordinación con las instituciones eclesiásticas locales para facilitar el regreso de la comunidad a sus hogares.
El impacto psicológico de la «mini-guerra»
A pesar de que la vida parece normalizarse en las calles, Boutros advierte que las heridas emocionales son mucho más difíciles de sanar. Por ahora, las tiendas están abiertas y las clases han comenzado, pero el estado emocional de la gente sigue siendo crítico.
«Lo que realmente se ve afectado es la psicología de la gente: la situación, el miedo, el trauma que ha resultado de esta mini-guerra en Alepo. Ha traído recuerdos de la guerra civil, traumas que probablemente estaban ocultos durante tiempo». Esta recaída es especialmente trágica, ya que, en diciembre pasado, la comunidad cristiana local parecía animada y optimista durante una conferencia de organizaciones benéficas. Los cristianos sentían que podían volver a soñar e invertir en su país a pesar de las dificultades económicas.
Inestabilidad persistente en el noreste
El regreso de la tranquilidad a Alepo no garantiza la paz en el resto del país. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) continúan controlando gran parte del noreste y, ante el estancamiento de las negociaciones, las fuerzas de Damasco avanzan hacia ciudades como Al-Hassakeh y Qamishli, donde residen importantes comunidades cristianas. Boutros señala que los obispos locales mantienen una postura cautelosa y hacen un llamado a la oración para evitar más derramamiento de sangre. Existe además el temor de que esta inestabilidad se extienda a las regiones fronterizas de Irak, afectando a más comunidades cristianas. Actualmente, ACN mantiene diversos proyectos en el noreste de Siria, incluyendo:
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Apoyo a campamentos de verano para niños.
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Estipendios de misa para sostener al clero local.
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Ayuda financiera para escuelas cristianas. «Es hora de que Siria pase página sobre años de conflicto. El pueblo sirio solo quiere vivir en paz», concluye Marielle Boutros.