Iglesia en Simferópol constituye un refugio de fe y acompañamiento humano en medio de las difíciles condiciones y circunstancias económicas que afronta la población en esta región de Ucrania. Mediante un proyecto de apoyo espiritual y psicológico destinado a beneficiar a entre 50 y 70 personas —con una ayuda asignada de 15.000 €—, la comunidad eclesial local sostiene activamente a quienes han caído en la desesperación o luchan contra graves adversidades. Entre los beneficiarios se encuentra Ana, una habitante de la zona que enfrentaba una dura adicción y se sentía como una extraña mientras intentaba vivir su fe.
La atención pastoral y psicológica de la Iglesia en Simferópol
Gracias al respaldo amoroso de los benefactores, la Hna. Julia —religiosa y psicóloga de profesión— ofrece atención pastoral a los fieles locales y enseña el catecismo a niños y familias en colaboración con otra religiosa. Asimismo, la Hna. Julia es la encargada de organizar y llevar a cabo la atención psicológica en la parroquia, visitando con frecuencia a los enfermos y a las personas que están solas, además de realizar terapias individuales y grupales.
“Nunca te dejaré ni te abandonaré.” (Hebreos 13,5)
Transformación y superación de la adicción
Este acompañamiento ha sido un verdadero salvavidas para Ana. Con la ayuda y orientación de la Hna. Julia, logró analizar más de cerca las dificultades de su vida, comprenderse mejor a sí misma y comenzar a superar su adicción.
Juntas han explorado las Sagradas Escrituras y profundizado en la vida de oración de Ana, quien al compartir con la Hna. Julia y las demás religiosas ha encontrado un hogar en la fe católica y una relación fortalecida con Dios.