Los obispos de Venezuela han pedido la celebración de elecciones libres y transparentes, la independencia de las principales instituciones electorales y judiciales, y la derogación de las leyes que restringen la actuación de las organizaciones no gubernamentales (ONG). En una exhortación pastoral publicada el 23 de octubre de 2026, al término de la CXXVI Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano y enviada a Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), los prelados afirman que el país atraviesa «una de las etapas más complejas de su historia» y subrayan «la apremiante necesidad de una reconstrucción integral de la nación».
El documento, titulado «Señor, en tu luz vemos la luz», llega en un contexto de profunda transformación política. En enero de 2026, Nicolás Maduro fue detenido durante una operación de fuerzas estadounidenses y trasladado a Estados Unidos. La entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió posteriormente la presidencia de forma interina, declarando que se celebrarán comicios y abriendo conversaciones sobre reformas institucionales, aunque todavía no se ha fijado una fecha ni un calendario electoral. A este escenario se suma el regreso al país, en la noche del 25 de octubre, de la líder opositora María Corina Machado tras casi diez meses de ausencia.
Elecciones libres e independencia institucional según los obispos de Venezuela
El episcopado advierte que el clima político continúa agravándose a causa de «la polarización, la falta de institucionalidad y la restricción de garantías democráticas». Ante esta realidad, formulan una exigencia concreta:
«El país requiere la realización de elecciones libres y transparentes; con un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente, de modo que se garantice el debido proceso, el cese de las inhabilitaciones y el respeto a los derechos políticos de todos los ciudadanos».
Asimismo, la exhortación aborda la situación de los presos políticos, tanto civiles como militares. Aunque consideran las excarcelaciones recientes como un signo de esperanza, sostienen que el proceso «debe continuar para que nadie esté detenido por pensar distinto». Entre otros aspectos positivos, valoran «una mayor libertad de expresión para los Medios de Comunicación Social», la reducción de alcabalas —«en muchas de las cuales se practicaba extorsiones»— y la reactivación gradual de la industria petrolera, advirtiendo no obstante que «todavía son muchas las acciones que se deben realizar para restablecer los derechos ciudadanos».
Derogación de leyes contra las ONG y crisis por los terremotos
Otro llamado prioritario se enfoca en las organizaciones de la sociedad civil, particularmente frente a la emergencia provocada por los terremotos del 24 de junio de 2026, que causaron miles de víctimas mortales y severos daños materiales:
«La derogación de las leyes que restringen la actuación de las ONGs de cara a que éstas puedan integrarse de manera plena en los procesos que procuran una mejor atención a los afectados por los recientes terremotos».
«La respuesta a la crisis requiere el esfuerzo conjunto del gobierno y la sociedad civil».
La Iglesia denuncia que los sismos agravaron un tejido social ya afectado por el empobrecimiento generalizado, las fallas sanitarias, la crisis educativa, la pérdida del poder adquisitivo y «el desamparo de la infancia, la desesperanza juvenil y la desatención de los adultos mayores». Ante esta emergencia, ACN activó una campaña de ayuda internacional, visitó las zonas siniestradas con una delegación oficial y financia actualmente la reconstrucción de estructuras eclesiales. El episcopado agradeció la solidaridad de vecinos, Cáritas, ONG y rescatistas, reclamando a la vez evaluaciones técnicas rigurosas de suelos y edificaciones para prevenir futuras tragedias.
Convocatoria a un gran acuerdo y reconstrucción de la nación
Frente a la polarización existente, los líderes religiosos exhortan a los sectores políticos, económicos y académicos a comprometerse con «un acuerdo nacional cimentado en la verdad, el perdón, la justicia y la reconciliación». Los prelados concluyen convocando a toda la sociedad a una acción ética e integradora:
«Convocamos a todos los venezolanos a sumarnos en un gran plan de reconstrucción nacional: un camino integrador, democrático y ético que nos encamine hacia la paz duradera».