Cristianos en Tierra Santa ven amenazada su presencia en su propia patria debido a las crecientes presiones cotidianas, según advierte Bernard Poggi, rector del seminario del Patriarcado Latino de Jerusalén en Beit Jala, cerca de Belén. Sus declaraciones tuvieron lugar durante la Jornada de Oración por los Cristianos de Oriente Medio, organizada por Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) Alemania en Augsburgo el pasado 13 de septiembre. La violencia, la intimidación, la falta de empleo, las restricciones a la libertad de movimiento y las severas dificultades económicas están privando a las familias de la posibilidad de permanecer en su tierra natal.
Bernard Poggi señala que no se necesita una orden explícita para forzar la partida de la población cristiana, sino que es la acumulación de presiones lo que empuja a la emigración:
«Nadie necesita ordenar explícitamente a los cristianos que abandonen el país. Cuando una familia llega a la conclusión de que la única manera de garantizar un futuro seguro para sus hijos es marcharse, entonces la emigración deja de ser una decisión verdaderamente libre».
Violencia de colonos y desempleo que afecta a los cristianos en Tierra Santa
El rector expresó una preocupación especial por el aumento de los ataques cometidos por colonos judíos contra comunidades locales, citando el caso de Taybeh, el último pueblo totalmente cristiano en Cisjordania. Poggi denunció que cuando se atacan campos, vehículos, viviendas o iglesias, el espacio habitable se vuelve cada vez más reducido.
Asimismo, relató un episodio de hostilidad vivido en Jerusalén durante una visita con jóvenes seminaristas palestinos que acudían por primera vez a los Santos Lugares. Al caminar desde el Monte Sión, varios niños se acercaron a escupir a los seminaristas por llevar cruces visibles. Ante este ataque, el rector optó por llevar a los jóvenes al Muro Occidental para resaltar la oración como un punto de encuentro entre religiones.
Por otra parte, la crisis económica agravada tras el 7 de octubre y la guerra en Gaza provocó el colapso del sector del turismo y las peregrinaciones en la zona de Belén, afectando gravemente a guías, artesanos, comerciantes y jóvenes universitarios. A esto se suman las restricciones de permisos y controles de carretera que desconectan económica y familiarmente a Jerusalén y Belén.
Cada familia cuenta en Gaza y el llamado a ACN
La situación en la Franja de Gaza resulta igualmente dramática. Si antes de la guerra la comunidad cristiana contaba con unas 1.000 personas, a finales de 2025 apenas permanecían 541. Ante esta realidad, Poggi subrayó:
«En una comunidad de este tamaño, cada familia cuenta».
A pesar del sufrimiento, la parroquia católica de la Sagrada Familia y la parroquia greco-ortodoxa de San Porfirio continúan actuando como centros de acogida y refugio para toda la población sin distinción de religión.
Poggi solicitó a los benefactores de ACN que no solo envíen ayuda de emergencia, sino que sostengan las estructuras que garantizan un futuro duradero: escuelas, clínicas, viviendas, salarios, becas e iniciativas para la creación de empleo:
«Un empleo permite que una familia permanezca en su lugar. Por favor, no nos ayuden únicamente a sobrevivir a la próxima crisis. Ayuden a la Iglesia para que la próxima generación pueda permanecer en Tierra Santa».