Minorías en Pakistán continúan sufriendo discriminación sistemática, persecución y violencia, según revela un nuevo informe publicado por la Comisión Nacional de Justicia y Paz (NCJP), organismo dependiente de la Conferencia Episcopal Católica del país, y remitido a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN). El documento documenta minuciosamente las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el año 2025 que afectan no solo a los cristianos, sino también a diversos grupos religiosos.
Entre los casos más graves denunciados figuran asesinatos por motivos religiosos u odio social, como el de Kashif Masih, acusado de robo y torturado hasta la muerte, y el de Afzal Masih, abatido a tiros mientras viajaba hacia el santuario cristiano de Mariamabad. Además, persisten obstáculos para obtener justicia por los ataques masivos de Jaranwala ocurridos en 2023, al tiempo que expertos advierten sobre la presencia de una «mentalidad mayoritaria y supremacista» en el material educativo del país.
Asesinatos, leyes de blasfemia y abusos contra minorías en Pakistán
Las acusaciones de blasfemia continúan siendo una de las mayores amenazas para la libertad religiosa. En 2025, ocho cristianos fueron formalmente acusados bajo esta legislación, mientras que otros dos fueron puestos en libertad bajo fianza tras procesos previos. Debido a que las penas por blasfemia van desde la cadena perpetua hasta la pena de muerte y la carga probatoria es muy baja, estas leyes suelen instrumentalizarse para perseguir a minorías o saldar disputas personales.
Sobre la marginación estructural, el obispo de Hyderabad y presidente de la NCJP, Mons. Samson Shukardin, expresó en la introducción del informe:
«Pakistán es una nación ricamente bendecida por diversas culturas y un profundo patrimonio religioso. Sin embargo, existe una contradicción preocupante en su núcleo. Una y otra vez, funcionarios del Estado, políticos y líderes religiosos musulmanes afirman públicamente y sin vacilación que Pakistán es un país de musulmanes y para musulmanes. Al hacerlo, vuelven invisible al 3 % restante de la población».
«Esto no es simplemente un fracaso retórico. Es una negación deliberada de la realidad multirreligiosa de Pakistán, y la nación ha pagado un precio enorme por ello».
Violencia contra mujeres y avances en la protección legal
El informe dedica una sección relevante a los delitos cometidos contra mujeres y niñas pertenecientes a minorías religiosas, registrando 35 incidentes independientes durante 2025 que afectaron a decenas de jóvenes cristianas e hindúes mediante secuestros, conversiones forzadas y matrimonios infantiles. En varios casos se constató complicidad de las autoridades locales, aunque también se lograron fallos judiciales favorables donde los jueces ordenaron retornar a las menores con sus familias y condenaron a los agresores.
Pese al sombrío panorama, el documento destaca algunos avances positivos:
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Absoluciones por blasfemia: Un total de ocho cristianos fueron absueltos de cargos de blasfemia durante el año 2025.
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Garantías procesales: El ministro federal Azam Nazeer Tarar anunció reformas para introducir salvaguardias procesales que eviten el uso indebido de las leyes de blasfemia.
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Fin de la discriminación laboral: El Tribunal Superior prohibió expresamente el uso del término «Solo para cristianos» en las ofertas de empleo destinadas a trabajos de limpieza y saneamiento.
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Reconocimiento oficial: El ministro de Asuntos de las Minorías de Punjab calificó la labor de la comunidad cristiana como «ejemplar» y reafirmó la seguridad de las minorías como prioridad estatal.
En la edición más reciente de su Informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo, ACN mantiene a Pakistán dentro de la categoría de máximo riesgo por persecución religiosa.