Padre Youhanna Al-Amin es el nombre del sacerdote católico que fue asesinado el viernes 19 de junio junto con otras dos personas en los Montes Nuba, una región de Sudán que durante décadas ha sufrido las graves consecuencias de la guerra y la inestabilidad. El trágico suceso ocurrió específicamente en Kauda, una localidad marcada por fuertes tensiones tribales y constantes disputas territoriales entre diversos grupos armados. De acuerdo con las informaciones preliminares recibidas por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) a través de fuentes locales, el crimen habría sido un directo acto de represalia después de que el presbítero denunciara formalmente el robo de cargamentos de medicamentos que la Iglesia custodiaba bajo su cuidado para garantizar la atención sanitaria de la población civil del territorio.
El contexto de violencia y la resistencia en Kauda
La localidad de Kauda se constituye actualmente como el principal centro de las zonas de los Montes Nuba bajo el control administrativo del SPLM-N. En los últimos meses, el severo deterioro de la situación de seguridad pública, sumado a la intensificación de los conflictos armados e intertribales, había obligado a las instituciones eclesiales a evacuar a una parte considerable del personal religioso presente en la zona. Sin embargo, el párroco de San Vicente decidió permanecer firmemente junto a la comunidad a la que servía, convirtiéndose de este modo en uno de los poquísimos sacerdotes que continuaban ejerciendo activamente su ministerio pastoral en esta región tan castigada por la violencia estructural y la guerra en Sudán.
Quienes tuvieron la oportunidad de conocerle de cerca destacan que nunca contempló la opción de abandonar a su pueblo cuando las circunstancias de seguridad se volvieron extremadamente difíciles. De hecho, su presencia física y pastoral no se limitaba exclusivamente a la atención espiritual de las almas. Como sucede de forma habitual en muchas regiones aisladas y empobrecidas donde la fundación ACN financia proyectos humanitarios, la Iglesia funcionaba en Kauda como un punto de apoyo vital para el suministro de atención médica básica y la distribución de ayuda de emergencia a los sectores más vulnerables de la sociedad.
El legado y entrega del Padre Youhanna Al-Amin
La noticia de su fallecimiento ha causado una profunda conmoción y dolor en toda la diócesis de El Obeid. Durante casi tres décadas de incansable entrega, el sacerdote acompañó espiritualmente a sucesivas generaciones de fieles, consolidándose como una figura sumamente respetada y querida tanto dentro como fuera de las fronteras de la comunidad católica local. En un mensaje de condolencia remitido directamente a la sede de ACN, la comunidad parroquial de San Pedro de Babnusa recordó con gratitud la trayectoria del presbítero, quien sirvió en dicha comunidad desde el año 1997 hasta el 2021:
“Fue amigo de los jóvenes y de los niños, y amó su trabajo hasta el final”.
Es importante señalar que el sacerdote llegó por primera vez a Babnusa en calidad de seminarista; posteriormente se desempeñó allí como diácono, luego fue ordenado sacerdote y, finalmente, asumió las funciones de párroco de la comunidad.
Incidentes violentos contra la Iglesia en Sudán
La muerte violenta del párroco se suma a una preocupante serie de incidentes delictivos que han golpeado directamente a los miembros de la Iglesia católica en territorio sudanés durante los últimos años. Previamente, en junio de 2025, el padre Luka Jomo, perteneciente también al clero de la diócesis de El Obeid, murió tras ser alcanzado por una bala perdida en medio de un ataque armado perpetrado contra la ciudad de El Fasher, capital del estado de Darfur del Norte. Asimismo, meses antes de ese ataque, el obispo Yunan Tombe fue brutalmente golpeado por un grupo de hombres armados mientras se desplazaba en un viaje de regreso hacia su propia diócesis, sufriendo heridas de consideración debido a la agresión.
Mientras la Iglesia local eleva un llamado urgente a las autoridades competentes para que se investiguen y esclarezcan plenamente las circunstancias materiales del crimen, la fundación ACN se ha unido formalmente a las oraciones de la diócesis de El Obeid, pidiendo por el eterno descanso del presbítero y de las otras dos personas que perdieron la vida en el ataque.