Reunión Juvenil de Ankawa (AYM) fue el escenario donde el Papa León XIV animó a más de 700 jóvenes que vivieron la ocupación yihadista en Irak a convertirse en luz para el mundo. En un vídeo emitido el miércoles 8 de julio durante el festival, el Sumo Pontífice exhortó a los jóvenes creyentes a perseverar decididamente en la fe y a ser auténticos constructores de paz, a pesar de los conflictos y la inestabilidad que siguen marcando a la región de Oriente Medio.
El Santo Padre les transmitió palabras de profundo aliento espiritual ante las dificultades:
«Debéis ser la luz de Cristo en medio de una oscuridad que, en ocasiones, puede parecer abrumadora. Quizá no podáis controlar vuestra situación ni los desafíos a los que tendréis que hacer frente, pero siempre podéis elegir que la paz de Cristo reine en vuestros corazones».
El mensaje del Papa León XIV en la Reunión Juvenil de Ankawa
El mensaje del Pontífice giró en torno al tema de la misión, elegido formalmente para esta edición del AYM. Aunque el encuentro estaba previsto inicialmente para el mes de marzo, se aplazó debido al conflicto entre Estados Unidos/Israel e Irán, por lo que el Papa León XIV hizo referencia directa a la persistente inestabilidad que afecta a la zona.
«No siempre es fácil ser luz en el mundo. De hecho, hoy estáis llamados a irradiar esa luz en una situación que con frecuencia ha estado marcada por la guerra y la inestabilidad».
Tras subrayar la necesidad de dar testimonio público de la fe, el Papa destacó el papel transformador del amor de Dios en la vida cotidiana de los creyentes:
«Para participar en la misión, primero debemos descubrir una relación viva con Dios. Debemos conocerle. Al abrirnos a su amor transformador, recibimos la gracia necesaria para seguir a Jesús y abrazar la vida a la que nos llama. Por eso es tan importante dedicar tiempo cada día a la oración y acercarse a Dios a través de los sacramentos, especialmente la confesión y la Eucaristía».
León XIV destacó también la importancia de la esperanza en la vida cristiana:
«Arraigados en la caridad, estáis llamados de manera especial a ser constructores de paz, a unir a quienes os rodean y a sembrar en los demás la esperanza de un futuro marcado por una paz duradera».
Historia del encuentro y la respuesta solidaria de ACN
La mayoría de los participantes, cuyas edades oscilan entre los 18 y los 35 años, tuvieron que huir de sus hogares cuando el Estado Islámico tomó la llanura de Nínive, en el norte de Irak, durante el año 2014. Ankawa, un suburbio en el norte de Erbil donde se celebra este encuentro en el Kurdistán iraquí, fue uno de los principales destinos para los cristianos que huían de los yihadistas; allí, la Iglesia local atendió con dedicación a más de 10.000 familias desplazadas. Dado que la ayuda internacional para estas familias fue prácticamente inexistente, fueron las organizaciones cristianas las que acudieron en su auxilio, entre ellas la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), que proporcionó más de 20 millones de euros en ayuda y se desempeña actualmente como patrocinadora del evento juvenil.
Desde su primera edición en 2013, el Ankawa Youth Meeting se ha consolidado como el mayor encuentro de jóvenes cristianos de Irak. El festival incluye la celebración de la santa misa, catequesis, confesiones, seminarios, debates, talleres vocacionales y actividades sociales destinadas a fortalecer la unidad entre los participantes. El encuentro está organizado por la Iglesia caldea, una de las Iglesias católicas orientales en plena comunión con el Papa León XIV y la principal comunidad cristiana de Irak, atrayendo a jóvenes procedentes de todo el país, incluyendo las ciudades de Bagdad, Basora, Duhok, Kirkuk, Mosul y Suleimaniya.
Hacia el final de su intervención, el Santo Padre saludó la procedencia diversa de los asistentes y les reiteró el acompañamiento constante de la Iglesia universal:
«Habéis venido desde diferentes lugares de Irak para reuniros en un ambiente de fe y comunión, y rezo para que esta sea una oportunidad para que todos crezcáis en amistad con Jesús y entre vosotros. Vuestra manera de vivir debe ser también un testimonio de vuestra fe, para que otros puedan ver en vosotros la verdad y el sentido que ellos también buscan, y así lleguen a compartir la misma luz. No tengáis miedo y no penséis que estáis solos en esta misión. Yo estoy con vosotros, la Iglesia está con vosotros. Confiad en Jesús, escuchadle en la oración y a través de la guía de otras personas, y dejad que sea Él quien os conduzca».