La visita del Papa a Camerún, programada para los días 15 y 16 de abril de 2026, representa un signo de esperanza y paz para una nación marcada por tensiones internas. En entrevista con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), Mons. Emmanuel Dassi, obispo de Bafia, describió la realidad de una Iglesia local vibrante que crece a pesar de la violencia y los desafíos pastorales en las zonas rurales.
Una Iglesia dinámica ante la visita del Papa a Camerún
La Iglesia en Camerún se caracteriza por su dinamismo, evidenciado en el alto número de bautismos y vocaciones sacerdotales. En la diócesis de Bafia, el obispo cuenta con 77 sacerdotes y 30 seminaristas, además de solicitudes para abrir diez nuevas parroquias. Sin embargo, la escasez de recursos y las dificultades de acceso en áreas rurales complican la labor pastoral.
Socialmente, la Iglesia desempeña un papel crucial a través de escuelas y hospitales, además de abordar problemas como la dote tradicional que dificulta el compromiso matrimonial entre los jóvenes. Políticamente, actúa como observadora, alertando sobre riesgos de fraude electoral, aunque con limitaciones en la acreditación de sus observadores.
El papel pacificador de la visita del Papa a Camerún en Bamenda
El clero camerunés es el único actor local con credibilidad ante ambos bandos del conflicto anglófono que estalló en 2017. Esta labor de mediación ha tenido un alto costo, con frecuentes secuestros de sacerdotes y obispos, como el del cardenal Tumi.
Mons. Dassi confía en que la presencia de León XIV impulse el proceso de paz, especialmente con su viaje a Bamenda, epicentro de la crisis separatista.
“Esta visita del Papa es un signo de paz, pues el jueves 16 de abril viajará a Bamenda (…). Se han reabierto las carreteras que se habían vuelto intransitables debido a los grupos armados locales. (…) El avión del Papa incluso aterrizará en el aeropuerto de la ciudad, que llevaba años fuera de servicio a causa del conflicto”.
Para el obispo, estos gestos demuestran que los líderes locales han aceptado una tregua y han entablado conversaciones con el gobierno, abriendo un camino posible hacia la paz democrática.