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Comunidad cristiana en Siria: «Ha crecido enormemente la falta de seguridad»

Comunidad cristiana en Siria

Comunidad cristiana en Siria enfrenta una grave inestabilidad y un aumento preocupante de la inseguridad a casi dos años de la caída del régimen de Bashar al Asad y del ascenso al poder del nuevo presidente Ahmed al Charaa. Durante su visita a España, el franciscano de la Custodia de Tierra Santa, P. Fadi Azar, quien realiza su misión en la ciudad de Alepo, conversó con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) para analizar la compleja realidad social, económica y religiosa que atraviesan las familias en el país.

Situación económica y desafíos de la comunidad cristiana en Siria

El deterioro de la economía y la constante inflación han desencadenado un alza generalizada en los índices de criminalidad. La decisión del nuevo gobierno de despedir a los exempleados públicos y militares del régimen anterior dejó desempleados a numerosos padres de familia y jóvenes. Esta coyuntura ha incrementado los secuestros, los saqueos e incluso el robo de contadores de agua y electricidad en las viviendas, obligando a los residentes a extremar sus medidas de protección. El P. Fadi Azar explicó:

«Ha aumentado la criminalidad por la situación generalizada de pobreza, por la pésima situación económica y por la continua inflación. Muchos jóvenes y padres de familia se encuentran desempleados. Ha crecido enormemente la falta de seguridad, se están produciendo numerosos secuestros y saqueos. A esto se suman algunos casos de agresión contra la comunidad cristiana o el atentado en junio de 2025 contra la iglesia ortodoxa de San Elías en Damasco, que han hecho crecer el miedo entre los cristianos».

A estos episodios de violencia se añaden la profanación de cementerios cristianos, pintadas en paredes eclesiales y la presencia de grupos radicales islamistas que transitan en vehículos con altavoces instando a la población a convertirse al islam. Asimismo, la discriminación laboral ha llevado a muchos fieles a perder sus puestos de trabajo o ver bloqueado su desarrollo profesional, motivando a familias enteras a considerar la emigración hacia destinos como el continente africano en busca de estabilidad.

Labor eclesial, acompañamiento pastoral y sostenimiento de ACN

Frente a la inestabilidad, la Iglesia católica mantiene sus templos abiertos ofreciendo dispensarios médicos, alimentos, ropa y apoyo educativo. El P. Fadi Azar destacó el impacto del respaldo internacional brindado por ACN a través de programas como Gota de Leche, becas de estudio para colegios católicos y estipendios de Misa para el sostenimiento de los sacerdotes:

«La Iglesia está junto al pueblo, sosteniendo, llevando esperanza, escuchando y tratando de paliar tantas necesidades. Muchas de estas iniciativas son posibles gracias a instituciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada. El sostenimiento de los sacerdotes a través de estipendios de Misas es fundamental; sin este apoyo sería imposible vivir y continuar la misión».

En ciudades como Alepo, la vida parroquial se mantiene dinámica mediante academias deportivas, centros artísticos, grupos de oración y catequesis. Pese a la violencia vivida tras el ataque a la iglesia de San Elías en Damasco, la respuesta comunitaria ha sido de profunda fe y oración, incluso por sus propios perseguidores.

Testimonios de fe y mensaje final para la comunidad internacional

El franciscano subrayó que la crisis ha llevado a muchas personas a plantearse preguntas existenciales sobre el sentido de la vida, favoreciendo conversiones de adultos e inspirando a familias enteras:

«Os puedo hablar del testimonio de un padre de familia que no era cristiano, pero permitió que sus hijos fueran bautizados. Ver rezar a sus hijos y participar en la Eucaristía provocó en él un cambio. Hace poco me decía: «Padre Fadi, ahora veo que es Jesús quien protege a mi familia. Siento una fuerza para seguir adelante en medio de la pobreza. Yo quiero seguir a Jesús»».

Finalmente, el P. Fadi Azar dirigió un llamado a la oración y a la solidaridad continua de los benefactores:

«En primer lugar os pido oraciones, que recéis por Siria y no os olvidéis de nosotros. Siria es un país donde nació nuestra fe cristiana. Os animo a apoyarnos a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que nos sostiene y nos permite seguir adelante».

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